Vivencias en Ar, en Er, en...Ir, y en Or!
Déjenme vivir ahora a orillas del mar.
Hoy de vuelta en la vida, con tanto mirar
al hombre afanarse y queriendo ganar
...al destino siempre y sin ponerse a pensar
que pasajeros somos en un terrestre vagar
sacrificando a veces todo, olvidando el amar
negando así al prójimo en un constante luchar.
Por eso, déjenme vivir ahora, a orillas del mar!
Triste la vida de aquél, que de tanto correr
deja de lado cosas hermosas, porque quiere tener
hasta que un golpe violento le hace estremecer
recordando entonces, la felicidad de ofrecer
y con humildad y simpleza, el corazón disponer
dejando de lado , lo que creemos merecer
para que nuestras fuerzas puedan, al hermano sostener
y eso sólo consiste...consiste en querer!
O nos percatamos de pronto que es parte del vivir,
romper corazones, hacer a otros sufrir
pero también obligados estamos a hacerles reir
para alejarnos algo, de la sensación de morir.
O ponemos arduos empeños en un ir y venir
que a veces a nada conducen, haciendo a otros sonreir
hasta que a nuestros amores, los vemos partir
y entonces la vida a nosotros, mal nos hace sentir.
Por suerte los niños, nos dan su candor
y olvidamos así, los artificios del honor
pudiendo también, hacer florecer un amor
que a veces...ingrato! se transforma en dolor.
Entonces la vida, en medio de luz y color
nos levanta el alma y nos aleja a tenor,
envolviendo corazón y dándonos su calor
y con sonrisas y lágrimas...aleja más el temor!

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