el "R" express.

"Si cerramos la puerta a nuestros errores, también la verdad quedará afuera"

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Nombre: richi
Ubicación: Barrio de la Bohemia "Bellavista", en Santiago del Nuevo Extremo, Chile lindo., Región Metropolitana, Chile

Varón, heterosexual a mucha honra, adulto medio y con capacidad de asombro.Idealista y soñador. Amante del estudio, voraz lector, incansable caminante por la vida y las vías de mi ciudad; las relaciones con los seres humanos. Gustador del Cine de calidad, de la lectura, de la naturaleza y su belleza, los animales y flores, la fuerza y misterios de la Vida, la conversaciòn con otros. Sociabilizar, aunque de repente, contemplar y/o meditar en soledad.

lunes, diciembre 03, 2012

Bwana, bwana...Simba, simba ! ( África mía )



Bwana, bwana...Simba, simba ! ( África mía )



Cuando al Sumergirnos en la turbias aguas del Delta del Okavango ,sin saber si algún cocodrilo ya tomó nota de nuestra insconciencia, o al abrumarnos con el atronador sonido de las aguas de las cataratas Victoria del río Zambeze en medio de multicolores efectos de los prismas formados por la espesa llovizna como vaporosas nubes al ser atravesados por la luz del sol ; o cruzando por las infinitas llanuras y sabanas que se abrazan al horizonte, hogar de miles de antílopes y otros grandes herbívoros que hacen temblar el suelo cuando pasan en estampida; o luchando con espesas, húmedas y sofocantes selvas, donde el gorila gentil aunque de aspecto aterrador campea aún en busca de los frutos del bosque sin hacer caso de las miríadas de mosquitos o los escándalos que sus hermanos monos menores producen cuando lo rodean y soportando, las miasmas pestilentes y efluvios diversos de los procesos de la naturaleza entre lianas colgantes y árboles derribados por las furias de los vientos;

cuando creyéndonos calcinados por la sed y el calor seco de los interminables y sofocantes desiertos divisamos a los Tuaregs, aquellos nómades azules que desde tiempos inmemoriales transportan en sus caravanas comerciales sal y los más increíbles artículos que los Bosquimanos del Kalahari al sur desconocen casi totalmente, donde el aire es limpio aún y la luna se baña desnuda en centenares de charcos y pantanos, sólo adormecida por coros de ranas a veces perturbados por los accesos de furia de Kiboko el hipopótamo;

donde Chuy, el leopardo es tan sólo un furtivo pero letal fantasma nocturno de mirada que resplandece cual rayos de instinto con las escasas luminosidades que rasgan las tinieblas; donde a orillas del río Nilo y durante milenios se formó una civilización que nos legó el Estado aparte de las pirámides, colosales estatuas con ojos repletos de eternidad y grandiosos templos ,sin contar los enigmas permanentes de otra vida;

donde la voz rugiente de Simba el león se confunde y fusiona con la noche, pasando a ser su misma esencia;

donde el gigantesco clamor de la lucha diaria del hombre y las bestias fluye sin mayor dramatismo que el saber y sentir que se vive de manera intensa y a veces por poco tiempo y en más que contadas ocasiones, sin mucha esperanza; donde jóvenes y pauperizadas poblaciones conviven con modernas metrópolis, burdas imitaciones de culturas ajenas a sus espíritus y ancestrales costumbres; donde han florecido las artes y las músicas sincopadas de los pueblos de color del gran continente y también las árabes especialmente en las tierras del norte, donde aún parpadean los musitados relatos de Las Mil y una Noches, cobijados por los titilantes y brillosos mantos de estrellas;

donde horrorosas matanzas colectivas intertribales nos llegan con toques de irrealidad y pesadilla presentes todavía en este siglo de la globalización; donde por último, al que solían llamar Continente Negro, era muchas veces representado con extensos espacios vacíos en los mapas sólo llenados con los afiebrados relatos de antiguos y osados exploradores, ambiciosos sin ley ni Dios en una tierra donde todo podía creerse y todo podía suceder: ciudades perdidas, mercados bulliciosos, bestias extrañas y temibles pueblos suspendidos en la telaraña del tiempo, misterios de todo tiempo y todo lugar, con temperaturas que pueden ser insostenibles en el día y fríos insoportables por las noches, en fín… donde la plenitud de la creación se respira y vive con arrolladora fuerza a diferencia de nuestras cómodas e insulzas existencias citadinas sin mayores horizontes que proteger y hacer crecer más nuestros ya elevados egos, individualismos y condiciones de consumo...


África es ese continuo dónde, y ese constante cuando, es hoy.


África, África, África… poderoso continente, actualmente uno de los últimos rincones de la tierra donde el hombre occidental se reencuentra con una total libertad de espíritu, con existencia prístinamente original y con los humillados y ofendidos desde antiguo por las actualmente hoy, orgullosas e indiferentes ex-potencias coloniales europeas.

Para quienes alcanzaron a disfrutar de la pasión provocada por las lecturas de niñez y juventud sin la atosigante e inhabilitante compañía del televisor, donde Tarzán de los monos, Jim de la Selva, TinTin el aventurero, los viajeros de Cinco Semanas en Globo de Julio Verne, las viscicitudes de los protagonistas de Las Minas del Rey Salomón, Beau Geste, Tartarín de Tarascón, Mogambo y tantos , tantos otros personajes que colmaron nuestras ansias, fantasías y sed de aventuras sin fín, África es sin lugar a dudas, la tierra prometida, es el lugar que colma todas nuestras expectativas de acción vital, dinámica, misteriosa, mágica y permanente .

La fantasía es de todos los regalos de la mente que recibe el ser humano en su camino a la madurez, el que nos da más plenitud, gozo y proyección mental. Mas posibilidades de apreciar las realidades que nos acompañan permanentemente en una visión tanto más lúdica que sus mismas esencias.

¿Quién en su estado de consciente ciudadano, padre de familia, o destacado trabajador y/o profesional, en momentos de inquietud, angustia, cuestionamentos varios o agobios, no recurre a devaneos con su fantasía, en un desesperado intento de evasión?

África, en algunos de nosotros, tiene mucho que decir en esas situaciones.

Hoy por hoy, la satisfacción de vivir más naturalmente, mas apegado a lo originario, lo exótico y lo aventurero, lo logra el ecoturismo, que se ha transformado afortunadamente en una importante fuente de ingresos para esos empobrecidos pueblos, donde el desarrollo como acá lo conocemos, aún les resulta esquivo y donde el Sida y el Ébola campean cual Jinetes del Apocalipsis.



Magnífica en sus dimensiones y diversidades, África tiene mucho que ofrecernos, desde el desentrañamiento de sus más pretéritas culturas, muchas de ellas aún desconocidas, sus religiones, tradiciones, hasta todo el potencial presente en sus innúmerables pueblos, jóvenes y antiguos a la vez.

Algo de esto es lo que se vislumbra frente a los asombrosos hallazgos realizados por destacados científicos respecto al orígen del hombre, de la humanidad, lo cual transformaría al suelo africano, en un real y concreto Paraíso Terrenal.

Pero aún así, África es la gran desconocida tierra del presente, en que el clamor de justicia y equidad de sus poblaciones, aún se eleva por un trato más digno de la humanidad toda, pero siempre acompañado por la magia, colores y alegría de su música fuerte, gruesa y rítmica, conjuntamente los sonidos emitidos por su aún salvaje y prístina naturaleza.

Frente a ese continuo clamor, debemos estar prestos a dar y apoyar en todo lo que podamos para así, no tan sólo aportar mas dignidad a sus habitantes, sino que también llamarle alguna vez sin asomos de soberbia, África mía, mi amada África, junto al expectante aviso que nos diga: Bwana, bwana…Simba, simba! ( señor, señor…el león, el león! ) y entonces reconocer en todos ellos, los africanos y en toda África, mas bondad, mas verdad y mas belleza.

Sólo así, un poco más allá, encontraremos la paz.