¿Les parece conocido?
Quiero compartir un texto de Rafael Alvira, filósofo y por ende agudo observador y pensador de lo contemporáneo, de nacionalidad española, que me dejó inquieto y pensativo.
"La confianza es difícil de lograr cuando no se busca la verdad.
En una sociedad sofisticada como la que vivimos, que depende del impacto que provocan las apariencias, es difícil tener confianza pues ello depende de cuanto podemos llegar a querer a otras personas. Esa es la clave de la vida social.
Probablemente tenían razón los contrarevolucionarios del S. XIX cuando afirmaban que la revolución iba a crear un tipo de sociedad abstracta basada en relaciones superficiales entre las personas, donde nadie confía en nada, y se impone una permanente sospecha por las intenciones del otro.
El ser humano es un ser social, de modo que no creer en el ser humano, es no asumir en realidad la existencia de otro que también está dotado de valores e intereses.
Respecto a si falta valor para educar, (una derivada por las protestas estudiantiles de este último tiempo que aunque tienen un trasfondo de razón, ya está escapando de control), hoy es un tema clave, pues ocurre que HAY UNA CRISIS DE VALENTÍA: los padres no se atreven a regañar a sus hijos, los profesores hacen clases con miedo, los jefes temen a los empleados y el miedo se disfraza de una falsa prudencia, que lo suaviza todo, lo disfraza todo, para que no se nos tilde de intransigentes o dogmáticos." ( ¿discurso políticamente correcto?)
Frente a este escrito, en realidad, pienso que aún estamos a tiempo de poner las cosas realmente en su lugar, con honestidad, con valentía, con decisión, entereza. El negro es negro y el blanco es blanco. Aquí, y en la quebrada del ají.
Como decía alguien a quien conocí: "Las plumitas aquí y el caldito acá"
¡Basta de relatividades morales!
El pasado es incambiable, pero tan sólo el futuro puede ser cambiado por el ministerio y misterio de la creatividad presente del yo interior.
Santiago, una tibia noche de Septiembre...
"La confianza es difícil de lograr cuando no se busca la verdad.
En una sociedad sofisticada como la que vivimos, que depende del impacto que provocan las apariencias, es difícil tener confianza pues ello depende de cuanto podemos llegar a querer a otras personas. Esa es la clave de la vida social.
Probablemente tenían razón los contrarevolucionarios del S. XIX cuando afirmaban que la revolución iba a crear un tipo de sociedad abstracta basada en relaciones superficiales entre las personas, donde nadie confía en nada, y se impone una permanente sospecha por las intenciones del otro.
El ser humano es un ser social, de modo que no creer en el ser humano, es no asumir en realidad la existencia de otro que también está dotado de valores e intereses.
Respecto a si falta valor para educar, (una derivada por las protestas estudiantiles de este último tiempo que aunque tienen un trasfondo de razón, ya está escapando de control), hoy es un tema clave, pues ocurre que HAY UNA CRISIS DE VALENTÍA: los padres no se atreven a regañar a sus hijos, los profesores hacen clases con miedo, los jefes temen a los empleados y el miedo se disfraza de una falsa prudencia, que lo suaviza todo, lo disfraza todo, para que no se nos tilde de intransigentes o dogmáticos." ( ¿discurso políticamente correcto?)
Frente a este escrito, en realidad, pienso que aún estamos a tiempo de poner las cosas realmente en su lugar, con honestidad, con valentía, con decisión, entereza. El negro es negro y el blanco es blanco. Aquí, y en la quebrada del ají.
Como decía alguien a quien conocí: "Las plumitas aquí y el caldito acá"
¡Basta de relatividades morales!
El pasado es incambiable, pero tan sólo el futuro puede ser cambiado por el ministerio y misterio de la creatividad presente del yo interior.
Santiago, una tibia noche de Septiembre...

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