Lágrimas de Cocodrilo
¿Creen posible que los cocodrilos lloren de pena realmente?
Los estudios científicos actualmente han hechado por tierra esta creencia ancestral, ya que se sabe hace mucho, que la compresión de ciertas glándulas cercanas a los ojos de estos reptiles, permiten el escurrimiento de làgrimas por sus ojos al abrir sus fauces como mecanismo de refresco y termoregulación, y tal vez como forma de limpieza y/o desinfección.
Pero no me cabe duda alguna que hoy, 4 de agosto del 2006, no sólo los grandes reptiles acuáticos deben de estar llorando, sino que también muchas personas a través de todo el planeta, amantes de las grandes maravillas de la naturaleza, de las fantásticas creaturas vivientes que nos acompañan a nosotros, los humanos, en esta travesía por los universos infinitos.
Ha muerto Steve Erwin, más conocido por "El cazador de cocodrilos" o "The crocodile hunter", naturalista y divulgador de los animales de esas remotas regiones del Pacífico y su Australia natal.
Ha muerto en su ley dirán muchos. ¡Honor a él que ha logrado llegar hasta el final con sus sueños, ideales y aspiraciones!
Un pez, provisto de un aguijón pletórico de veneno, se lo ha clavado en el pecho, dándole justo en su corazón, el que creemos, por ser tan grande que tal vez abarcaba su pecho entero, dejó de inmediato de palpitar.
Niños y jóvenes de todo el mundo, deben estar llorando también, porque saben que costará que aparezca otro alegre chiflado audaz, y les acerque a denostadas creaturas, con alegría, conocimiento y decisión, en la idea que también tienen derecho a la vida.
En este globalizado mundo tecnológico, impersonal y materialista, hacen falta más chiflados que nos acerquen a las verdades de la creación con alegría y entusiasmo, para que al conocerlas, podamos quererles más. Del conocimiento se sabe, nace el amor.
Y un poco mas allá, tal vez encontremos la paz.
¡Adios Steve, ve a conocer las maravillas del otro lado de la vida, para que cuando lleguemos nosotros allá, no nos sean desconocidas!
Los estudios científicos actualmente han hechado por tierra esta creencia ancestral, ya que se sabe hace mucho, que la compresión de ciertas glándulas cercanas a los ojos de estos reptiles, permiten el escurrimiento de làgrimas por sus ojos al abrir sus fauces como mecanismo de refresco y termoregulación, y tal vez como forma de limpieza y/o desinfección.
Pero no me cabe duda alguna que hoy, 4 de agosto del 2006, no sólo los grandes reptiles acuáticos deben de estar llorando, sino que también muchas personas a través de todo el planeta, amantes de las grandes maravillas de la naturaleza, de las fantásticas creaturas vivientes que nos acompañan a nosotros, los humanos, en esta travesía por los universos infinitos.
Ha muerto Steve Erwin, más conocido por "El cazador de cocodrilos" o "The crocodile hunter", naturalista y divulgador de los animales de esas remotas regiones del Pacífico y su Australia natal.
Ha muerto en su ley dirán muchos. ¡Honor a él que ha logrado llegar hasta el final con sus sueños, ideales y aspiraciones!
Un pez, provisto de un aguijón pletórico de veneno, se lo ha clavado en el pecho, dándole justo en su corazón, el que creemos, por ser tan grande que tal vez abarcaba su pecho entero, dejó de inmediato de palpitar.
Niños y jóvenes de todo el mundo, deben estar llorando también, porque saben que costará que aparezca otro alegre chiflado audaz, y les acerque a denostadas creaturas, con alegría, conocimiento y decisión, en la idea que también tienen derecho a la vida.
En este globalizado mundo tecnológico, impersonal y materialista, hacen falta más chiflados que nos acerquen a las verdades de la creación con alegría y entusiasmo, para que al conocerlas, podamos quererles más. Del conocimiento se sabe, nace el amor.
Y un poco mas allá, tal vez encontremos la paz.
¡Adios Steve, ve a conocer las maravillas del otro lado de la vida, para que cuando lleguemos nosotros allá, no nos sean desconocidas!
