el "R" express.

"Si cerramos la puerta a nuestros errores, también la verdad quedará afuera"

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Nombre: richi
Ubicación: Barrio de la Bohemia "Bellavista", en Santiago del Nuevo Extremo, Chile lindo., Región Metropolitana, Chile

Varón, heterosexual a mucha honra, adulto medio y con capacidad de asombro.Idealista y soñador. Amante del estudio, voraz lector, incansable caminante por la vida y las vías de mi ciudad; las relaciones con los seres humanos. Gustador del Cine de calidad, de la lectura, de la naturaleza y su belleza, los animales y flores, la fuerza y misterios de la Vida, la conversaciòn con otros. Sociabilizar, aunque de repente, contemplar y/o meditar en soledad.

miércoles, septiembre 12, 2012

De cómo los caracolitos perdieron sus patitas. ( cuento a Francisquita)



En un lejano, escondidito y bonito jardín, vivía caracolín con sus hermanitos y papás. Eran muy felices cuando la lluvia o el jardinero les tiraba agüita y corrían con sus patitas chiquititas a comer ricas plantitas con suculentas flores, tiernos tallitos verdes y cualquier otra cosa dulce y sabrosa que encontraban.

Caracolín era especialmente inquieto y corría de aquí para allá casi sin descansar todo el día. El oscuro y serio escarabajo de jardín, callado y generalmente enojón, de repente le advertía que tuviese más cuidado :

- mira hijo, afirmate bien con tus garritas, no vaya a ser cosa que te caigas en una de éstas…

- sí señor escarabajo, trataré de ser más cuidadoso - le contestaba Caracolín.

Pero en realidad, a Caracolín como todo jovencito despreocupado, alegre y feliz, se le olvidaba lo que había prometido, apenas daba la vuelta a la siguiente plantita.

- estos jovenzuelos nunca aprenderán - comentaba la hermana arañita, que siempre hacendosa tejía sin parar su tela.

- Así no más es – respondía la ondulante lombriz, sí, sí, la misma de la historia del zorzal y la lombriz que mas adelante contaremos.

Y así seguía la vida plácidamente de ese pequeñito jardín perdido…

Un día de sol esplendoroso, después que había llovido, Caracolín y su familia salieron al jardín y estirando sus tentáculos con sus ojitos en la punta, pudieron ver un montón de suculentas, gordezuelas y verdes plantitas que le esperaban para un rico almuerzo.



- sígueme Caracolina, vamos a comer cositas ricas – llamó Caracolín a su hermanita mas chiquita. Se tomaron de sus tentaculitos y partieron corriendo por ahí.

- ¡ niños, niños! Más cuidado, no corran tanto que se les puede romper su caparazón – les alcanzó a decir mamá, doña Caracola.

Ellos siguieron corriendo, y cuando estaban por alcanzar arriba, bien arriba de un girasol un delicioso brote, la pobrecita Caracolina perdió apoyo y resbaló, cayendo fuertemente al suelo y rompiéndose seriamente su conchita, que es la casita que los caracoles llevan sujeta a sus espaldas con sus camitas y otras cosas.

Al ver a su hermanita que quería tanto, herida, Caracolín bajo ràpidamente desesperado para ver si podía hacer algo. Mas la suerte no era del todo buena, ya que la linda Caracolina estaba muy mal. Apenas movía sus tentaculitos y sus patitas estaban tiesas algunas y arrugaditas otras.

Caracolín desesperado gritaba y lloraba sin consuelo, echándose la culpa de lo ocurrido con su hermanita querida.

- ¡aayyyy de mí! –sollozaba, -mi hermanita chiquita, pobrecita, aayyyy.

Alrededor estaban don Caracol, doña Caracola, todos los caracolillos de la familia, la hermana arañita, la larga lombriz, el señor escarabajo oscuro, la familia de los chanchitos de tierra y hasta una coqueta chinita anaranjada con pintas negras, que se había parado a mirar con mucha pena.

La aflicción y desesperación de todos eran grandes pero no había mucho que hacer.

El buen Dios, que todo lo sabe, todo lo ve y todo lo oye, se apiadó de la familia caracol y dispuso que pasara por allí una de sus hadas buenas.

Montada en su mariposa azul, apareció el Hada de los Claveles, la que se hizo cargo inmediatamente de la situación.

- querido hijo- le dijo a caracolín –quiero que me prometas que nunca más desobedecerás a lo que te digan tus mayores con mas experiencia. Si lo haces yo haré que tu hermanita se sane. Así que tratarás en delante de no ser tan corredor y tener mucho, mucho mas cuidado cuando te traslades.

- te lo prometo buena Hada de los Claveles, seré obediente en todo – contestó Caracolín

Y por esas cosas mágicas que ocurren, vino una luz brillante, brillante, que a todos los dejó medio ciegos y turulatos. Cuando pasó, Caracolín, sus papás y todos los demás se dieron cuenta que la linda y chiquita caracolina, estaba sanita, alegre como siempre y feliz.

Caracolín que vió la sanación de su hermanita quiso saltar de alegría…pero no pudo.

- uufff – decía, pero no podía. Se miró todas sus patitas y se dio cuenta que ya no estaban.

Su papá el señor don Caracol, su mamá doña Caracola y todos sus hermanitos ya no tenían sus patitas por lo que de ahora en adelante tendrían que arrastrarse de guatita y muy despacio, mojando su caminito para saber así donde andaban.

Caracolina se sanó totalmente, Caracolín se tranquilizó bastante, transformándose en un caracol grande, importante y de concha rayada.

Por eso ahora, en las noches principalmente, se ve a los caracoles grandes seguidos de los más chiquititos que se arrastran de guatita por los jardines, despacito, muy despacito, para que así no se vuelvan a caer y romperse la conchita.