A mi hija Pelusa en momentos de una inminente entrevista laboral, le digo en versos:
Hija, tienes en tus ojos de azabache cautivos
inmensos y luminosos horizontes marinos...
Lejos me temo, te irás cualquier día
tras la floración de espumas salobres y leves;
empujan tu alma, fuerza y asombro, libertad y osadía,
y no temes el encuentro de adioses pues puedes
mantener en alto corazón y sueños, derrochando valía
y sabemos que cambias añejos dolores, en frescas alegrías...
inmensos y luminosos horizontes marinos...
Lejos me temo, te irás cualquier día
tras la floración de espumas salobres y leves;
empujan tu alma, fuerza y asombro, libertad y osadía,
y no temes el encuentro de adioses pues puedes
mantener en alto corazón y sueños, derrochando valía
y sabemos que cambias añejos dolores, en frescas alegrías...


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